Ucieda

El Parque Natural Saja-Besaya, creado en 1988, con una superficie de 24.500 Ha., que abarca parte de las cuencas de los ríos Saja y Besaya, desde el monte "Rio de los Vados", en el extemo Norte, hasta los montes "Saja" y "Palombera" y otros, en el extremo Sur. Se encuentra por lo tanto enclavado dentro de la Reserva del Saja, y la finalidad de su creación es la de protección integral de la naturaleza.

Su riqueza natural es enorme y cuenta con numerosas especies vegetales como los bosques de hayas y robles, abedulares, acebales, tejedos y fresnadas, los montes de pastizales con manchas arbustivas extensas, helechales, argomales, avellanedas o endrinales que cubren su superficie selvática.

Estas tierras están surcadas de vaguadas, vellejas, quebradas, cortaduras, hondonadas, cuetos, oteros, colinas, collados, simas y torcas; y se encuentran bañadas por infinidad de ríos, arroyos y torrentes, así como regadas por las lluvias y humedecidas por las nieblas que descienden desde la altura al llano. El sol se filtra entre la espesa capa de vegetación y produce unos efectos luminosos de gran belleza, creando unos matices de gran colorido.

Entre las especies animales que han encontrado un lugar ideal en este paraíso natural destacan los urogallos, corzos, jabalíes, venados, algunos rebecos y lobos. Del mismo modo, jinetas, martas, garduñas, comadrejas, tejones, gatos monteses, nutrias, búhos, lechuzas y cárabos, viven en el parque si que nadie altere su tranquilidad.

La reserva nacional de Saja se sitúa en la vertiente norte de la cordillera Cantábrica, limitada al suroeste por el macizo de los Picos de Europa, con altitudes que oscilan entre los 2000 y los 2500 metros de altitud. Las sierras Albas, Peña Labra, e Hijar forman por el este la frontera con Palencia; y las sierras Isar y Peña Sagra bordean el parque por el noroeste. Desde la sierra de Isar surge una nueva cadena montañosa en dirección norte-sur que separa las aguas del Saja y el Nansa, ríos que junto al Deva y el Besaya riegan la reserva.

El valle del Besaya ha sido siempre la principal vía de comunicación entre las tierras litorales y la meseta castellana. Los restos de calzadas romanas hallados en este valle corresponden a la vía más importante que el imperio construyo en Cantabria.

En los diferentes recorridos y excursiones que se pueden realizar por este hermoso parque natural, el visitante se puede encontrar en mitad del camino con alguno de losanimales que lo pueblan. Además la reserva ofrece lugares de especial interés como el santuario de la misma en Sejos. También se puede admirar el nacimiento del río Saja, los parajes de Cureñas, las piedras oscilantes de la Bohariza, las moles de los cantos de la Borrica y el Campanario. De gran vistosidad es la subida por la canal del Diablo, llegando a las Brañas del Infierno, donde uno se puede perder en la naturaleza y sentirse transportado a otro mundo. Únicamente el rumor de las aguas despeñadas, el silbido del viento entre las ramas o el incesante canto de los pájaros rompen el imponente silencio y la tranquilidad que se respira entre los bosques, llanuras y montañas de este parque natural.